Prólogo
Desde el momento en que nací, he sido bendecido con una alegría natural en mi interior. La mayoría de las mañanas me despierto con una sensación de emoción y alegría. Cuando era un bebé, la gente paraba a menudo a mis padres y les comentaba lo feliz que parecía, tumbado en mi cochecito.
Al crecer, pronto descubrí que fui bendecido, mientras el resto del mundo no era tan afortunado como yo. Desde que empecé la guardería con cinco años, me encontré a mí mismo en una guerra constante por la alegría. El primer par de años no entendí que estaba en una batalla. Simplemente era un niño. En casa con mis padres nunca tuve ningún problema. Mis padres siempre mostraron respeto por la alegría.
En el colegio tuvieron que contratar a un profesor extra, únicamente para que cuidara de mí. Le dijeron a mis padres que era diferente, difícil y que necesitaba un tratamiento especial. La verdad era que tenía tanta alegría en mi interior que los profesores no podían combatirla.
Nuca luches contra la naturaleza.
Un niño tiene que jugar y sentir alegría para convertirse en una gran persona. El sistema escolar no toma esto en consideración, esta es la razón por la que la guerra comenzó.
Ahora soy un adulto.
Tras finalizar el colegio, descubrí que la sociedad, al igual que el colegio, está construida sobre una base que carece de énfasis en la alegría.
Años de desarrollo mental e investigación me han llevado finalmente a comprender que la mejor arma en mi guerra/lucha por la alegría debe ser una religión. Los humanos necesitan una religión o unas normas para ser guiados y encontrar respuestas a través de los conflictos y los desafíos de sus vidas.
Aún tenemos pruebas de fenómenos que los científicos no son capaces de explicar.
Estudios científicos indican que la gente religiosa es generalmente más feliz y experimenta mayor felicidad que la gente que no es religiosa.
El significado de la mayoría de las religiones del mundo se reduce básicamente a un objetivo principal: la alegría.
Es el momento adecuado para algo nuevo.

Y es por eso por lo que, con la ayuda de mis amigos, he creado la Religión de la Felicidad.

Introducción
Con principios y métodos científicos en su fundación, la Religión de la Felicidad es una religión pragmática y un sistema de creencias cuyo objetivo es ayudar a la sociedad y a los individuos a experimentar más alegría.
La Religión de la Alegría no es un movimiento hippie, hedonista o anarquista.
Está abierta a todo el mundo, independientemente de su sexo, antecedentes, profesión, ideología política o de su mayor o menor vínculo religioso.
Cada uno decide por sí mismo cuánto creer en la Religión de la Alegría.
Se anima a los ateos y a los agnósticos a creer y seguir las siguientes nueve pautas de la alegría, incluso si no crees en el Dios de la Alegría.
Te dará alegría.
El Dios de la Alegría está ahí para sus creyentes.
La Religión de la Alegría pide a sus creyentes el uso continuado de principios y métodos científicos para experimentar la alegría a largo plazo y de manera sostenible.

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